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Información de la partida
  • Los Legendarios II (ROLEMASTER)
  • Master: Jarrid
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Samantha (Maga buenorra, Peña), Zelgadis (Lateral zurdo de la selección griega... digo... Medio Elfo gafe, Aran), Pick Locks (Jodidokender, Alfonso), Joseph (Guerrero acongojado, Cardona)

Resumen
Tras descubrir el oscuro secreto del Conde de Rilian el paladín Berert y Odan se dirigieron a las tierras de Seninford para informar al Conde. Por su parte Samantha y Pick Locks se dirigieron a Tar-Antalomë para informar al Barón Horalim, que los había contratado, y que este avisara al Rey de todo lo que había pasado.

Cuando cruzaban las Montañas de Tar que preceden a la gran ciudad divisaron un extraño acontecimiento: un águila real que portaba entre sus garras un arco, un carcaj y un hatillo aterrizó cerca del camino un kilómetro más adelante. Pick Locks, extasiado por la visión, espoleó a su pony para ver de cerca a tan bello animal pero cuando llegó con Samantha al lugar "solo" encontraron a un medio elfo que se estaba vistiendo. Sorprendidos entablaron conversación con el desconocido que les dijo que se llamaba Zelgadis y que procedía de una isla lejana del Sur. Ahora se dirigía a Tar-Antalomë pues había escuchado rumores que desde allí surgían los grandes acontecimientos que implicaban la lucha entre el bien y el mal. Y él quería formar parte de esa lucha.

Samantha y Pick decidieron quedar con Zelgadis en la taberna de "El Barril de Ron" unas horas más tarde, después de cumplir con sus obligaciones, para introducirle un poco en la ciudad. Además el medio elfo iba a pie y ellos a caballo.

Cuando llegaron fueron a informar al barón de Horalim que no pareció demostrar mucho interés en las noticias y prefería a que llegaran los otros barones para tomar decisiones. Luego Samantha fue a informar a su maestro, el principal consejero del rey, que prestó más atención que Horalim y le dio más importancia a las nuevas. Después, la bella maga, se dirigió a su casa para asearse un poco antes de ir a la taberna de Bolgar.

Allí le esperaban ya el kender y el medio elfo. Estuvieron charlando un rato amistosamente a pesar de que Samantha debía soportar los intentos infructuosos de un hombre fornido por atraer su atención. Ese hombre, que tenía una gran espada que reposaba apoyada en la mesa, no llamó la atención de la hechicera pero sí del ingenuo kender que se dirigió a él. Resultó ser un mercenario del Norte que se había despedido del grupo que comandaba su padre en busca de aventuras. Joseph, pues así se llamaba, se unió a los otros tres a pesar de las reticencias de Samantha. Joseph y Zelgadis entablaron amistad rápidamente, quizás porque los dos se encontraban solos, mientras que Pick y Samantha hablaron en susurros sobre unos pergaminos que el kender había encontrado. Al final decidieron ir a casa de la maga para poder hablar con más tranquilidad por lo que se despidieron de los otros dos.

El kender sacó los dos pergaminos: uno contenía un mapa y una inscripción y el otro era claramente un pergamino rúnico. Aunque a primera vista no pudo desentrañar ninguno de los dos, Samantha dedicó varias horas de la noche en estudiarlos e identificarlos mientras su colega kender iba a dormir a casa de los barones. El kender se despertó a primera hora de la mañana y entró en casa de la maga utilizando una de sus ganzúas, cosa que no sentó muy bien a Samantha que lo echó de allí a empujones. Una hora después el kender volvió y tras llamar a la puerta la hechicera lo dejó pasar. Entonces le explicó lo que había descubierto: el mapa era de la zona Noroeste de Tar-Antalomë (eso ya lo sabían) y la inscripción estaba escrita en el lenguaje mágico llamado Logosagram, que al leerlo y pasarle la yema de los dedos por lo glyphos se creaba una imagen tridimensional de los pensamientos del autor mientras escribía. Cuando Samantha pronunció las palabras que en Oestron significaban "Ojo Rojo: anula la luz azul a la Luna" sobre el pergamino apareció la imagen de un Sol al atardecer ocultando con su brillo la presencia de la luna. El otro pergamino tenía embebido un hechizo de protección mental.

Aunque el kender se lo había callado en un principio confesó a Samantha que los dos pergaminos estaban ocultos en una bota del nigromante que los había asaltado en el bosque semanas atrás. Entre los dos supusieron que el mapa conducía a un tesoro, ya fuera monetario o por algún objeto poderoso. Empezaron a planear una expedición y entonces pensaron en Zelgadis y en Joseph, que estaban sedientos de aventuras y no parecían peligrosos. Tan sedientos estaban que ninguno de ellos puso reparos en perseguir un tesoro incierto en un lugar que no conocían.

Un día después compraron material y partieron hacia el nordeste. Zelgadis demostró entonces que no necesitaba caballo al revelar su mayor secreto: él era el águila que Pick Locks había visto 2 días antes, pues su cuerpo era capaz de transformarse en tan bello animal.

Tres días más tarde llegaron a Farminlon, el pueblo que estaba más cercano a su destino final, y se hospedaron en la única posada en millas a la redonda "La Rosa Sombría". Como estaban en lo más crudo del invierno y ya era tarde decidieron reposar el resto del día. Bebieron, comieron y conocieron a la gente que allí se encontraba. Con los 3 enanos que volvían a Karak-a-Karak apenas cruzaron unas palabras de cortesía, pero Pick Locks hizo buenas migas con un estrafalario bardo llamado Ivgo que se encontraba de paso buscando leyendas y canciones populares.

Al día siguiente se fueron en busca del lugar que marcaba el mapa pero el desconocimiento del lugar y lo abrupto de esa cordillera hicieron imposible encontrar nada ese día. Al anochecer consiguieron regresar a "La Rosa Sombría". Zelgadis preguntó esa noche a Ivgo si conocía canciones de esa zona y el bardo respondió cantando una canción que calificó de curiosa:
Arde ya la yedra,
no deseo yo ese don.
La Ruta Natural
la tomo como tal.
Ojo Rojo:
ese bello Sol le bese,
anula la luz azul a la Luna.
Yo dono rosas, oro no doy.


Al amanecer partieron de nuevo y esta vez Zelgadis se convirtió en águila para poder observar desde las alturas toda la zona. Pronto encontró lo que buscaba: una torre semi-oculta tras una cortina de niebla entre las montañas. Descendió y, aunque le costó encontrarlo a vista de hombre, guió a los demás hacia donde creía haber visto la construcción.

Una espesa niebla rodeaba la torre. Dejaron los caballos apartados y se adentraron en la bruma. Más cerca de la construcción pudieron comprobar que la puerta estaba completamente oculta por un antiguo derrumbamiento y que la única forma de entrar era escalando hasta el ventanuco de la primera planta. Y no sería difícil llegar a ella, pues la yedra crecía abundante en ese lado de la torre. Escamada por el párrafo del poema Samantha descubrió oculta tras la enredadera que los ladrillos estaban chamuscados, quizás de un fuego en una época anterior.

Con alguna dificultad subieron al primer piso. No encontraron nada destacable excepto polvo y escombros, igual que cuando bajaron a la planta baja. Parecía que ese lugar había sido saqueado en multitud de ocasiones. Pero el panorama cambió al llegar a la planta superior. Allí, no solo había polvo y escombros sino que además también había cuatro esqueletos que antaño debieron pertenecer a valientes guerreros. Por si lo del tesoro no era más que una patraña Joseph recogió algunos objetos de los muertos que le parecieron interesantes.

Lo único que había permanecido intacto había sido un espejo de pie que Samantha descubrió cuando le quitó la maltrecha tela que lo cubría. Lo extraño de ese espejo es que no parecía haber sufrido los estragos del tiempo. Zelgadis tocó su lisa superficie como hechizado por su belleza y el medio elfo desapareció.

Los demás observaron como su compañero aparecía en la lejanía del interior del espejo, envuelto en sombras. Entonces se les ocurrió, mediante un sortilegio, enfocar un potente haz de luz a la superficie del espejo. Eso funcionó y el portal se abrió en sentido inverso, permitiendo al medio elfo escapar.

Tras pensárselo mucho decidieron entrar todos en el espejo para desentrañar el misterio, no sin antes asegurarse de que el portal seguiría abierto en ambos sentidos. Nada más entrar notaron los efectos de la magia del espejo, pues sus cuerpos se convulsionaron y aparecieron vueltos del revés caminando sobre el techo.

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¡¡Atención!! A partir de aquí continua el relato Berert el Breve según le contaron sus compañeros, ya que el antiguo escribente murió de aburrimiento.
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Mareados intentaron investigar esa dimensión desconocida. En esa sala no encontraron nada pero había unas escaleras que bajaban. Al saltar para llegar hasta ellas cayeron por los escalones, pues esa zona si tenía un comportamiento gravitatorio normal.

En la segunda sala reinaba una oscuridad antinatural. Pronto comprendieron que era la guarida de unos seres antinaturales, sombras a las que no se las podía tocar, pero que tenían la propiedad de poseer el cuerpo de los vivos. Uno de los héroes sufrió el intento de posesión, aunque por suerte pudo deshacerse de la atadura.

Finalmente llegaron hasta las escaleras y de allí al tercer sótano. Sobre un pedestal de piedra en medio de la sala descansaba un diamante del tamaño de una mano de elfo Noldor. Sus destellos reclamaban la atención de todos los que lo admiraban, pero para Joseph y Pick Locks la atracción fue demasiado intensa. El kender se adelantó al hombre y cogió el diamante, pero el fornido guerrero insistía en quedárselo él. Entonces Pick Locks inició una huída escaleras arriba. Los demás lo siguieron.

Al llegar a la segunda sala el kender sufrió una posesión por parte de una de las sombras. Entonces se inició una dramática escaramuza que acabó con Zelgadis inconsciente debido a su propia torpeza, Joseph malherido por la destreza del kender-sombra con una antorcha y, finalmente, el kender y Samantha golpeados al salir del espejo a empujones.

La corazonada de Samantha había resultado acertada y cuando el kender salió por la fuerza del otro lado del espejo, la sombra que lo poseía desapareció. Pero no desapareció las ansias de Pick y de Joseph en tener en su poder la gema. Entonces empezaron a perseguirse por la sala, Pick Locks saltó por la ventana y descendió al suelo y Joseph continuó persiguiéndolo. La persecución no finalizó hasta que Pick montó en su poney y se esfumó en la niebla mientras que Joseph se cayó de su caballo y se rompió un brazo.

Pick Locks no volvió a aparecer y el resto de aventureros no tuvo más remedio que volver a Tar-Antalomë con el rabo entre piernas.