Club de Rol Tirada Oculta

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Esto lo abro yo con la punta del…
(Togil Chopoalto)

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Información de la partida
  • London by Night (VAMPIRO)
  • Master: Rasiel
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Janet (Toreador asesina, Raul), Damian (Brujah de la calle, Peña), Morgan (Tremere de muy bajo nivel, Ciu), el Nosferatu (PNJ).

Resumen
Hacia las 2 de la madrugada Janet, Joel y Morgan volvieron al Elysium de la discoteca Kimera. Allí se encontraron con Damian y trazaron planes para conseguir los explosivos. Janet habló con el sherrif ventrue de la ciudad pero éste no sabía dónde exactamente habían desaparecido los ghouls ni cual podía ser la localización exacta del almacén del sabbat en el puerto. Mientrastanto Damian y Morgan hacían algunas compras al traficante de armas asociado al Elysium y pudieron conseguir una escopeta semiautomática de gran potencia al módico precio de $20000.

Con su nueva arma Damian se vio en el papel de un religioso impartiendo la voluntad de Dios con un calibre 50. Para ello además necesitaba nuevo vestuario y Janet le aconsejó ponerse en las manos de un diseñador amigo suyo. En esos momentos la sibilante voz del nosferatu de nombre desconocido les susurró que tenía información importante pero, como lo primero es lo primero, los cuatro cogierons un taxi en busca del sastre.

El artista de la aguja estaba en una fiesta y pasamos a recogerlo. El tío apestaba a marihuana y Morgan sintió la necesidad imperiosa de probar tan deliciosa sangre. Conminó al taxista a pisar el acelerador y llegar cuanto antes al estudio del artista. Ya en el taller, mientras el artista medía el adusto cuerpo del brujah, Morgan se lo camelaba con encanto. No mucho después el tremere saboreaba con fruición el delicioso néctar opiáceo en la intimidad de una de las habitaciones.

Finalizada esta satisfactoria aventura los tres vástagos permitieron al horrendo nosferatu informarles sobre lo que debía decirles. El sin-nombre dijo que sabía cual era el hangar donde guardaban los explosivos en el puerto. Janet estaba que no cabía en sí de gozo. Volvieron al Elysium, recogieron el Range Rover que habían confiscado al difunto Samuel y se encaminaron hacia el puerto.

A la entrada del recinto del sabbat había un guarida. Janet usó sus encantos para convencerle de que iban de parte de Samuel y lograron pasar el primer control. No hacía falta seguir el engaño, solo quedaba una puerta cerrada que podía ser fácilmente derribada por un vehiculo de 2 toneladas a 80 por hora. Janet pasó por encima de uno de los guardias y reventó la entrada. A partir de ahí todo fue un caos donde hombres morían destrozados por el ímpetu de un 4x4 capaz de maniobrar en una estrecha escalera, o por la fuerza destructora de una escopeta de gran calibre, o por una cantidad innumerable de balas expulsadas a gran veloicdad por una UZI. Los vampiros atacantes también recibieron lo suyo, pero el poder regenerativo de la sangre los privó del alivio de la muerte definitiva.

Cuando los gritos y el humo se hubieron extinguido y en la nave solo quedaban los cadáveres secos y marchitos de los guardianes, Janet, Damian y Morgan descubrieron una puerta blindada protegida por un panel de códigos de seguridad. La toreador y el tremere unieron sus conocimientos para desmontar el mecanismo y provocar la apertura de la puerta mediante un cortocircuito.

¡Bingo! Debieron pensar los vástagos. Dentro del cubículo había gran cantidad de Goma-2, además de un bazooka y otras armas de gran calibre, de las que reclamó propiedad Damian. También se halló un miniportátil que el nosferatu se adueñó, siempre ávido de información confidencial. Cuando logró romper las débiles defensas del sistema empezó a leer en voz alta una información interesante: "Cassandra y Paulos estarán presentes en la antigua central eléctrica mañana a la medianoche para citarse con...". En este punto el nosferatu dejó de leer y cerró la tapa del portátil de un golpe para que los otros no pudieran saber nada más.

Morgan creyó que esa información les pertenecía a todos así que le pidió el ordenador amablemente. Como el nosferatu se negó Morgan doblegó su voluntad para conseguirlo, abrió el portátil y vio el nombre impreso en la pantalla. Su reacción iba a ser la misma que la del nosferatu pero éste se adelantó y, como venganza, gritó el nombre para que todos lo oyeran claro: "¡CÉSAR! Tu Sire".

Morgan no lo creía. César, su sire, un traidor al clan y a la Camarilla. Tras discutir como tratar este asunto Morgan convenció a los demás para denunciar el hecho a Ricardo, el Regente Tremere de la zona de Manchester. Janet se prestó para llevarle a su mansión y, mientras la toreador esperaba en el coche, Morgan mostraba las evidencias a su superior. Al regresar al coche, poco antes del amanecer, el aprendiz Tremere resumió el encuentro con un escueto "Ya está solucionado".