Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

Esto lo abro yo con la punta del…
(Togil Chopoalto)

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Jarrid158
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Información de la partida
  • London by Night (VAMPIRO)
  • Master: Rasiel
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Janet (Toreadora Exterminator, Raul), Damien (Brujah okupa sin perro, PNJ), Morgan(Tremere de campo), Carlos (Nosferatu en las sombras, Cardona - PNJ)

Resumen de Morgan
Al entrar en el Elysium me enteré de que Janet estaba reunida con el sheriff en una sala reservada ultimando los detalles del ataque. No sé que se cree pero no iba a consentir que pasaran por encima mío sin más. Llamé a Carlos que había llegado recientemente y nos presentamos ante ellos. Nada quedaba por decidir, excepto en qué grupo participaría cada uno de nosotros durante el ataque. Si en el que penetraría de forma silenciosa en la antigua fábrica y colocaría las cargas explosivas o en el que instantes después entraría en tromba por la puerta principal para rematar la faena. A mi tanto me daba una como otra. Un erudito iniciado en las artes mágicas no podía ser de gran ayuda en ninguno de los frentes, pero como eran órdenes del Príncipe que todos colaboráramos me decidí por el primero. Las probabilidades de morir eran ligeramente menores. Janet y Carlos también escogieron esta opción, mientras que Damien prefirió unirse a sus hermanos brujah y convertirse en carne de cañón.

La operación debía efectuarse hacia las 3 de la madrugada, así que nos quedaban unas 5 horas para prepararlo todo. Para la puesta de explosivos nos iba a dirigir Elías, un vástago del clan nosferatu, experto en demoliciones. Durante 3 horas estuvo explicándonos a Carlos y a mi como debían instalarse las cargas y como usar la tecnología que nos iba a servir para colarnos en el almacén. Janet tenía una cita ineludible con un proveedor de armas exóticas y se largó sin interesarse por los detalles.

A la hora convenida los cuatro vástagos descendíamos del Range Rover incautado en el anterior asalto, cerca del almacén en medio de territorio enemigo. Avanzamos sigilosamente por las oscuras calles sin apenas contratiempos. A excepción de un pobre atracador que acabó partido en dos por las nuevas katanas de Janet cuando se me acercaba por la espalda. Cerca de la entrada principal había 5 limusinas aparcadas con sus conductores esperando a que sus amos aparecieran. Aunque Janet tenía la intención de boicotear los vehículos y quizás asesinar a todos sus ocupantes logramos que razonara y siguiera con el plan de infiltración secreta.

Dando un rodeo llegamos a una puerta secundaria vigilada torpemente por dos guardias y una cámara de seguridad. No nos costó mucho esquivar a los mercenarios y Carlos, sin ser visto, pudo destruir la cámara con unos pequeños ingenios del sheriff. Con estos mismos ingenios reventamos la alarma de la puerta y por fin pudimos acceder en el interior.

Avanzamos por los pasillos vacíos hasta llegar a un pequeño despacho con un ordenador anticuado y un gran ventanal desde el que se divisaba el suelo de la nave 15 metros más abajo y un complejo de pasarelas metálicas ocupadas por guardias armados a la misma altura. Aprovechando la oscuridad del lugar me colé por el antiguo conducto de ventilación y siguiendo las instrucciones de Elías, que estaba colocando cargas en otros lugares, me arrastré hasta el lugar donde debía montar la carga explosiva. Debido a mi total inexperiencia en acciones de este tipo tardé más tiempo del que debía y cuando regresé al despacho quedaban solo un par de minutos antes de que Elías activara los detonadores.

Para mi sorpresa Janet se estaba alimentando de dos secuaces que habían irrumpido en el despacho y que antes de caer ante la furia de la toreador habían estado comentando que Katrina en persona estaba esa noche en el almacén. A Janet le brillaban los ojos imaginando acabar con la obispo del sabbat.

Pero no era hora de ensoñaciones y echamos a correr tan rápido como nos permitían nuestras piernas. Janet, con celeridad, se adelantó más que nadie y tuvo tiempo de liquidar a otro guardia pero no de evitar que diera la alarma por walkie-talkie. Mientras tanto, muchos metros más atrás, pude ver a través de una ventana, en un nivel inferior, como mi maestro hablaba con Cassandra siguiendo con el plan preestablecido. Las primeras explosiones empezaron a hacer tambalear los cimientos del edificio empujándonos violentamente contra las paredes. No estaba previsto hundir toda la estructura, solo había que destruir lo necesario para sepultar a los que estuvieran en la parte central del edificio, así que continuamos corriendo mientras otras detonaciones debilitaban aún más la antigua fábrica.

Cuando llegué a la puerta de salida Janet ya estaba fuera siendo tiroteada por uno de los conductores de limusina. Desenfundé mi Uzi y le disparé una ráfaga alcanzándole de lleno (¡por fin una diana!). Mi alegría duró poco. No había alcanzado a un simple ghoul sino a un vampiro capaz de encajar varias balas sin inmutarse. Janet logró saltar por encima del muro y alejarse de la nave industrial por lo que su atacante ahora se convertía en mi atacante. Sabiendo de mi inexperiencia en estas artes abandoné la idea de un fuego cruzado y esperé a que llegara en el interior del edificio. Cuando apareció ante mi vista esperé a que me mirara a los ojos y entonces le dije con dominación "Aplaude", a lo que el me contestó "Y tú muere". Mi poder no tenía efecto sobre él así que recibí una buena dosis de plomo que casi me deja en el sitio. Por suerte para mí Carlos , aunque invisible todo el rato, no se había ido y pudo empujar a nuestro enemigo lo suficiente para que pudiera escapar por la puerta y lanzarme escaleras abajo.

Al aterrizar pude ver a Janet entrar por la puerta principal en una moto, me recogió y fuimos hacia la salida. Pero en ese momento un muro de sombra sólida se alzó entre nosotros y la puerta, a la vez que una poderosa voz silenciaba el ruido de la batalla "¡¡¡DE AQUÍ NO SALE NADIE!!! ¿DÓNDE ESTÁ ESA TRAIDORA?". Todo parecía indicar que Katrina se había dado cuenta de la traición de Cassandra y su furia estaba a punto de devorarnos a todos.

Janet dio media vuelta a la moto y la encaminé hacia la parte posterior del patio, donde según los planos debería haber una entrada a las cloacas por la que podríamos huir. Cuando ya veíamos la circunferencia metálica que daba paso a nuestra escapatoria Janet vio por el rabillo del ojo la escena que se estaba desarrollando en el interior de la nave. Decenas de cadáveres atestiguaban una cruda batalla y en el centro de la misma solo quedaban 4 contendientes. Katrina, malherida pero escoltada por dos seres de las sombras invocados, frenaba con orgullo la última acometida de Karl, nuestro sheriff, y tres brujah supervivientes. Karl encontró rápidamente el descanso eterno y Janet no pudo resistir la tentación de conseguir un logro que la situaría en el centro de las alabanzas de toda la Camarilla.

Con celeridad atacó a uno de los seres, pero a pesar de que pudo hundir su acero en el cuerpo amorfo del ser, éste no pareció percatarse de ello. Al contrario. Un frío intenso se adueñó de su brazo y tuvo que retirarse por el dolor lacerante que la invadía. Volvió sobre sus pasos y me alcanzó justo cuando había acabado de alimentarme. Emprendimos de nuevo la huida pero un nuevo personaje hacía acto de presencia. Ante nosotros apareció una vampira que aparentaba 16 años, aunque ojos la delataban como una vástaga poderosa y antigua. Lilim, la assamita, se dirigía a la batalla en busca de Katrina.

No nos quedamos a ver el resultado de la contienda. Emprendimos la huida por las cloacas, y al salir de nuevo a la superficie, James, mi criado, vino a recogernos para llevarnos al Elysium, donde avanzamos las noticias al Príncipe, que se mostró exultante ante la perspectiva de que Katrina hubiera muerto.

La noche siguiente los vástagos supervivientes de la Camarilla nos reunimos en el Elysium. El Príncipe, exultante, se vanaglorió del gran golpe sufrido por el sabbat a pesar de que Katrina no había podido ser eliminada y declaró apoteósico que Manchester era suya, perdón, nuestra. Pero de repente su grandilocuente discurso quedó silenciado mágicamente y Lilim, que se había quedado apartada, saltó al estrado con intenciones homicidas.

"Cuando el filo justiciero esté cerca de la arrogancia, más vale estar del lado correcto." - Agarré del hombro a Janet y Damien, previendo lo que iba a ocurrir a continuación. Nadie debía entorpecer al filo justiciero.

Edgar, el guardaespaldas brujah del príncipe, la interceptó y le amputó una mano con un certero golpe. La sangre brotó del muñón desfigurado alcanzando la cara del Príncipe, que loco de dolor cayó al suelo aullando. Edgar volvió a blandir su espada pero esta vez Lilim adivinó sus intenciones, le esquivó con una finta y con la espada del brazo sano lanzó un tajo poderoso contra el cuello de Edgar. La cabeza del brujah se desprendió del cuerpo ante el estupor del público asistente. Solo unos pocos, entre los que me incluyo, parecían conservar la calma ante lo que parecía un final inevitable.

Lilim levantó al príncipe por el pelo y con un gesto fiero abrió la boca y clavó sus colmillos en el cuello del sentenciado. En pocos segundos la cáscara sin vida de lo que una vez fue un ser poderoso caía al suelo como una planta marchita.

Con la boca rezumando la sangre del antiguo monarca Lilim habló a los allí reunidos: "De esta manera, yo, Lilim, arconte de la Camarilla he ejecutado la voluntad del Círculo Interior. A partir de ahora la ciudad está en manos de Ricardo, Señor Tremere, por derecho de antigüedad, habiendo renunciado al cargo previamente Jocelyn, a quien correspondía primero ese honor".