Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

Esto lo abro yo con la punta del…
(Togil Chopoalto)

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Jarrid158
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Rasiel2
Información de la partida
  • London by Night (VAMPIRO)
  • Master: Rasiel
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Janet (Raul, Toreadora asesina), Damien (Peña, Brujah guarro sin perro), Carlos (Cardona, Nosferatu con demasiados secretos), Morgan (Ciu, Tremere aprendiz)

Resumen de Morgan
Llevaba dos días estudiando en el Synthetic Club cuando recibí una llamada de Janet. No me apetecía mucho salir a tomar unas copas pero al final me dejé convencer y, para mi sorpresa, Damien el brujah estaba con ella. La última vez que lo había visto fue en el relevo de poderes de Manchester. Según nos contó había estado en Liverpool con la jauría de su clan y por lo visto habían logrado conquistar esa sucia ciudad. Un tanto para la Camarilla y una noticia relativamente mala para mi clan.

La noche estaba calmada. Solo Janet soltaba algún improperio por esos bello labios acordándose de los antepasados de Hortense Holden. Por lo visto por fin alguien le había dicho a la toreador que la dueña de Carfax Abbey era la responsable de que unos ghouls la hubieran intentado matar a la salida del Festival de música de hacía unos días.

Decidimos no ir al Carfax a montar barullo y preferimos visitar un pub de humanos para estar más tranquilos y charlar como chupasangres respetables cualesquiera. Más tarde se nos unió Carlos, que por fin había dominado el arte de ocultar su horrible apariencia tras un rostro normal y anodino. Aunque éramos muy diferentes y teníamos objetivos distintos en nuestra no-muerte la verdad es que juntos nos encontrábamos a gusto.

De repente un grito rompió la tranquilidad del local. ¡TODO EL MUNDO QUIETO. ESTO ES UN PUTO ATRACO!. No me preocupaba mucho ser atracado, aún más cuando con mis poderes podía convencer a un atracador de cualquier cosa. Lo que no esperaba es que de repente los cuerpos de cuatro de los atracadores estallaran y se desmembraran solos. O casi. En la mesa que hasta hace poco compartíamos los cuatro sólo quedaba yo. Janet estaba disimulando en una esquina, Carlos estaba intercambiando tiros con el último atracador y Damien apartado mirando la cámara de seguridad del pub.

Mientras Carlos remataba la carnicería me dirigí al agente de seguridad que estaba en la puerta en estado de shock (el charco de orina lo delataba). Mediante sugestión hipnótica logré que saliera de su trance y que me llevara a la sala de control que, en realidad, se trataba de un equipo informático corriente guardando las imágenes en el disco duro. Despedí a mi guía, desmonté la carcasa de la computadora y estaje el HD justo un par de minutos antes de que llegara la policía.

No queríamos complicaciones pero la noche se estaba desviando de forma alarmante. Más cuando Janet, de camino a otro pub, mató a un par de personas para saciar su sed. El nuevo local al que íbamos estaba recomendado por Carlos pero el muy carcamal no nos dijo hasta que estábamos a punto de entrar que el The Lythium era lugar común de reunión de los diabolistas y de Coven, el pedazo de animal que mató a Paulos en menos de 3 segundos. Por mucho que Carlos deseara visitar el local los demás apreciábamos bastante nuestro pellejo, así que reculamos y nos fuimos a otra zona.

Fuimos a apurar las últimas horas de oscuridad en otro pub. Allí encontramos a Joel acompañado de una preciosa vampira de rasgos asiáticos. Algo me decía que la noche aún nos depararía muchas sorpresas.