Club de Rol Tirada Oculta

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Jarrid159
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Información de la partida
  • BCN by Night (VAMPIRO)
  • Master: Julius
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Alex (Brujah - Ciu), Lucía (Brujah medio en sopor, Lupe), Ada duCroix (Toreador con alguna buena idea - Aran), Ramón (Tremere - Cardona), Roel (Gangrel con vegetaciones- Peña), Sr. Enema (Malkavian, PNJ)

Resumen by Alex
A medianoche era el gran concilio, así que después de despertarnos aún teníamos un poco de tiempo. Ada y yo intentamos salir del castillo para practicar nuevas disciplinas pero los amigos albano-kosovares de Topolev encargados de la seguridad habían restringido cualquier entrada o salida del recinto. Nos conformamos entonces con ir a una terraza apartada donde intenté dominar el poder de Auspex. Ada, al final, no practicó nada. Solo me pidió que le preparara un Bloody Mary que al final no se bebió. La muy tonta no se debía acordar que es vampira.

La reunión se celebró en una sala grande con una mesa enorme en el centro. Éramos en total 19. Sílvia, la anfitriona que nos había convocado. Shanan, el Negro, mano derecha de Sílvia. Vonmor, un tremere vikingo. Mutuko el Grande, cazador de bastets. Las rusas Catia y Anabel, coñazo de mujeres. Iván el Grande. Salin, alias el capitán trueno, alias el sabelotodo. Jean Paul Voltaire, señor de Córcega. Guzmán el terrible, señor de un taparrabos. Juliette, la terrible hija de Carlomagno. Rufus, Señor de los Pirineos, que finalmente sí pudo venir. Roel, el gangrel dormilón. Lucía, mi hermana, recién despertada del sopor y con la mente muy lejos de aquí. Señor Enema, el amo de los helicópteros. Ramón, amórrate al pilón. Ada, la pija. Y, finalmente, un servidor. Topolev y sus colegas no estaban presentes.

Después de que nuestro grupo explicara por encima lo que había ocurrido Vonmor narró la historia de Zarak. De cómo vino a España y conoció un Gran Señor Gangrel. De cómo se fue del país en 1400 con rumbo desconocido. Y también de sus orígenes, en Roma, donde fue abrazado y donde provocó un incendio que todavía se recuerda.

Luego fue el turno de Mutuko. Él habló del 'otro' guardián que nosotros no habíamos conocido, gracias a Caín. Nos dijo que su nombre era Masimba y que en vida había sido un legendario guerrero Masai. Nos explicó que su fuerza es impresionante y narró como se hizo respetar en su territorio matando al más fuerte de los bastets del lugar.

Catia y Anabel nos hablaron de una antigua leyenda rusa que se usaba para atemorizar a los chiquillos sobre una mujer que flotaba sobre las estepas en las noches de luna llena. La leyenda, anterior al 3000 a.C., coincidía con informaciones de un ser similar que había sido visto en el Egipto de los grandes Faraones. Este ser, que según Catia y Anabel podía tener unos 10000 años, sería la vástaga que protegerían Zarak y Masimba. Ni todos los reunidos en la mesa sumando fuerzas podrían acabar con ella. Su nombre es Selen.

Finalmente Guzmán el Terrible no dijo todo lo que había logrado averiguar sobre la Estrella de la Noche, el artefacto que tanto ansiábamos. Su origen era desconocido pero con total seguridad anterior al Imperio de los Faraones. Quizás su origen estaba en el Imperio Babilónico. Según la leyenda el objeto es capaz de atrapar y retener la luz del Sol.

Se hizo una pausa para que todos los asistentes deliberaran las acciones a seguir. Nosotros, que ya teníamos claro que volveríamos a la selva para el segundo asalto con Zarak, hicimos brainstorming de tácticas para vencer a los poderosos guardianes sin despertar al monstruo que dormía. Eso descartaba explosiones de C4, misiles, napalm y otras tácticas ruidosas.

Nuestra mejor baza, de todas formas, eran las armas modernas, desconocidas para nuestros enemigos. Tras proponer un montón de estrategias y armas variopintas, y algunas ridículas, nos quedamos con la última idea de Ada: una manguera de nitrógeno líquido. Luego, cada uno, escogía las armas personales que iba a llevar: pistolas, espadas, cuchillos curvos con soplete de alto poder calorífico, trajes ignífugos, etc.

Cuando se reanudó el concilio quedó claro quién iba a la selva, quién se quedaba a proteger el castillo de posibles ataques de Marco Antonio y quién se volvía cobardemente a su casa. Los que marchábamos éramos Sílvia, Mutuko, el único capaz de vencer a Masimba, Catia, que quería encontrar el final de la leyenda rusa, Guzmán, que quería encontrar la Estrella de la Noche, Juliette, vete a saber porqué y nuestro grupo. Los que se quedaban en el castillo eran Rufus, Shanan, Topolev y sus 2 colegas. Los de siempre, vaya. Los demás dijeron que no podían aportar más de lo que aportaban los valientes y que se volvían a sus casas.

La noche siguiente, después de recoger las armas que le habíamos pedido a Andreu, partimos en avión hacia Sudamérica, con rumbo directo al lugar de reposo de selen.

Al llegar saltamos todos en paracaídas, incluido el helicóptero que debía servirnos para la huida. No caímos lejos de donde habíamos tenido la batalla con los ghouls y Sílvia, Guzmán y Catia se adelantaron para poder entrar en el templo mientras nosotros distraíamos a los guardianes a 2 kilómetros de distancia. Éstos no tardaron mucho en llegar hasta nosotros, atraídos por el poder de Mutuko y Juliette, quién nada más verlos activó el poder de Majestad para retrasar el enfrentamiento y dar más tiempo a nuestros colegas.