Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

Le diré al Rey que nos dé las tierras del Norte
(Silmar)

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Jarrid159
Sendero7
Izanur6
Julius2
Rasiel2
Información de la partida
  • Honor tras el filo de la Espada (LEYENDA DE LOS 5 ANILLOS)
  • Master: Rasiel
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Mirumoto Mifune (Bushi Dragón, Peña), Kakita Motsume (Shugenja Grulla, Ciu), Ashako Sato (Shugeja Fénix, Lolo), Hidá (Bushi Cangrejo, Raul)

Resumen de Kakita Motsume
Tras la ceremonia del Genpukku, mi Damiyo me concedió el honor de servir a mi clan realizando una misión de escolta de un comerciante llamado Ame junto con otros Gening de los demás clanes, ya que no quería ofender a ninguno.

Cuando llegué al pueblo de Ame me dirigí inmediatamente a su casa, una posada de camino, donde me recibió educadamente y donde conocí a dos samuráis del clan del León que iban a ser mis compañeros, el juning Agasha y el gening Mirumoto Mifune. Poco después llegaron Ashako Sato del clan del Fénix, y Hidá del clan del Cangrejo.

Mientras reponíamos fuerzas comiendo algo de la humilde despensa del mercader me di cuenta que un hombre que portaba una katana, cerca de nuestra mesa, nos había estado escuchando. Al verse descubierto por mis ojos dejó unas monedas en su mesa y salió del comedor en dirección a la calle. Advertí de ello a mis compañeros, y entonces Hidá decidió seguirle descaradamente. No quisimos dejarle solo ante un enemigo incierto, así que todos le acompañamos.

El hombre se dio cuenta de que lo seguíamos y con una ágil maniobra trepo al tejado de una casa e intentó huir por las alturas. Hidá demostró sus dotes atléticas y también subió a los tejados, siguiendo al espía de cerca hasta que consiguió alcanzarle. Intercambiaron estocadas, pero Hidá tenía una posición ventajosa que aprovechó para lanzar a su rival a la calle.

Mientras todo esto ocurría, yo había estado preparando un hechizo que lancé justo cuando el espía estaba a punto de tocar el suelo. Un ráfaga de aire lo sujetó de pies y manos, impidiendo golpearse y que nos pudiera atacar. En esta posición no tuvo más remedio que rendirse y confesar su perfidia.

El espía trabajaba en realidad para Tetsume, un rufián que poseía una casa de juego y que había tenido negocios poco honestos con Ame tal y como confesó más tarde. Tetsume no estaba dispuesto a dejar marchar a Ame fácilmente y podía suponer un enemigo en nuestra misión.

Por esta razón Agasha, Mirumoto y Hidá decidieron ir a la casa de juego de Tetsume e intimidarle un poco. Ashako y yo preferimos mantenernos a distancia para no manchar nuestro honor siendo vistos en un lugar como ese. Cuando volvieron tenían la respiración agitada pero dijeron que todo había ido bien.

Al día siguiente emprendimos la marcha y dos jornadas después llegábamos al río.