Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

-¡Obtuve esta cicatriz en mi cara en una lucha a muerte!
-Espero que ya hayas aprendido a no

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Jarrid159
Sendero7
Izanur6
Julius2
Rasiel2
Información de la partida
  • Honor tras el filo de la Espada (LEYENDA DE LOS 5 ANILLOS)
  • Master: Rasiel
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Mirumoto Mifune (Bushi Dragón, Peña), Kakita Motsume (Shugenja Grulla, Ciu), Ashako Sato (Shugeja Fénix, Lolo), Hidá (Bushi Cangrejo, Raul), Kawa Nimbo (Bushi Unicornio, Cardona).

Resumen de Kakita Motsume
Pocos minutos después del ataque el Jefe Kiba reunió a todos los samurais supervivientes en su casa. Allí nos comunicó que Mijo, la hija de Takashi, el consejero shugenja del clan de la libélula, había sido secuestrada durante la batalla. Se desconocía si este hecho había sido la causa principal o una consecuencia de la misma.

Kiba, consciente que muchos de los samurais reunidos tenían familiares malheridos, pidió voluntarios para el rescate de Mijo. Mis compañeros y yo nos levantamos y con una reverencia confesamos que sería un honor para nosotros servirle en estas horas tan desafortunadas.

En total nos presentamos once samurais como voluntarios, incluido Agasha nuestro Juning. Nos dividimos en dos grupos liderados por dos señores de la guerra Jouning que eran familia de Kiba. Nosotros fuimos con Aki.

Iniciamos la persecución de las criaturas de las tierras sombrías no sin antes escuchar las advertencias de Kiba sobre un poderoso samurai que las acompañaba y de lo que parecía ser un Oni que lo escoltaba. Aunque muchos ignoraban que era un Oni pronto les saqué de su ignorancia: un Oni era un ser terrible de las tierras sombrías que tenía el aspecto de una armadura vacía y con un poder inimaginable. No en vano era llamado también "la escolta del diablo".

Dos horas después nos paramos para descansar, ya que en el momento del enfrentamiento seríamos menos eficaces si arrastrábamos demasiado cansancio. Sato invocó un círculo de protección contra criaturas de las Tierras Sombrías y todos intentamos dormir, excepto Aki y Agasha que debían hacer turnos de guardia.

Poco antes del amanecer el ruido de cuerpos en movimiento me despertó; alguien había entrado en nuestro perímetro de seguridad. Hidá llegó antes que nadie y descubrió el cuerpo de un muerto viviente (más muerto que vivo) en el suelo. Aki, por su parte, observó un papel que colgaba de una de las ramas y que tenía escritos algunos símbolos. "¡Huid! ¡Es una trampa!" - dijo poco antes de que el hechizo contenido en el papel se activara y causara una explosión en esa zona.

Solo Hidá salió mal parado, pero nada que uno de mis hechizos de curación pudiera reparar. Durante unos minutos Aki y Sato se dedicaron a buscar y destruir más de esos papeles trampa mientras los demás recogíamos nuestras cosas.

Durante el resto del día continuamos la persecución, preguntando de vez en cuando a los espíritus por el camino correcto. Ya entrada la noche las pistas nos condujeron hasta la entrada de una cueva. Entonces le pregunté a la montaña que la albergaba cuantos seres malignos había en su interior. "Diez" me contestó.

Aki, Hidá y Mirumoto prepararon una trampa: dos de ellos entrarían en la cueva y atraerían a los seres hacia fuera donde los rodearíamos y exterminaríamos. La táctica funcionó bien. Entraron Aki y Mirumoto y varios metros en el interior encontraron un grupo de seres de las tierras sombrías diferentes a los que habían atacado al pueblo. Mataron a tres de ellos y luego salieron corriendo hacia la salida.

Efectivamente, las criaturas salieron en su búsqueda y allí se encontraron con las flechas de Kawa, las espadas de Aki, Agasha, Hidá y Mirumoto y mi poderoso hechizo del aire. Solo Sato equivocó la estrategia al intentar combatir cuerpo a cuerpo con una de esas criaturas y recibió un aguijonazo en el costado. Pero Sato es un samurai honorable y a la misma vez pudo asestarle un golpe terrible a su oponente que lo dejó fuera de combate.

Cuando todos los seres fueron sometidos entramos todos a la cueva excepto Sato que estaba muy mal herido y Kawa para protegerle. En la misma zona donde habían estado los seres encontramos al Oni y Aki no pudo reprimir sus ansias y tacó sin pensárselo. Le siguieron Hidá, Mirumoto y Agasha. Entre los cuatro le asestaron múltiples golpes al terrible ser pero este ni se inmutó. Es más, todas las espadas, excepto la de Aki, se rompieron contra la armadura viviente.

Entonces el Oni agarró del gaznate a Aki y con un simple gesto de muñeca le partió el cuello. Su poder era inconmensurable. Lanzó el cuerpo de Aki delante nuestro y luego lanzó una piedra con un símbolo grabado. "Marchaos y dadle esto al que os envía." dijo con voz de ultratumba. Hidá recogió el símbolo pero sus ojos brillaron, como los de Mirumoto y los mios. No queríamos abandonar a Mijo a un destino terrible.

Sin decir una palabra Hidá desenvainó su gran espada y Mirumoto recogió la espada de Aki mientras yo realizaba el hechizo de convocar el viento más poderoso que había hecho nunca. Anteriormente ya había intentado inmovilizar al Oni con este sortilegio pero había sido imposible. Esta vez pude inmovilizarle y voltearlo lo suficiente para que mis dos compañeros y Kawa, que había entrado al oír el ruido de pelea, pudieran atacarle con toda la facilidad del mundo. Agasha, que en un principio nos había llamado locos y que quería huir, atacó también al ver nuestro arrojo y entre todos pudieron destruirle uno de los brazos.

Pero la tensión me pudo y no pude mantener mi presa sobre el ser durante más tiempo. Entonces sí huimos, porque si nos quedábamos era una muerte segura y de esa manera no podríamos ayudar a la pequeña Mijo.

Al siguiente día nos presentamos ante Kiba y le entregamos la espada de su familiar muerto, mientras pedíamos disculpas por no haber podido rescatar a la niña. cuando entregamos el símbolo a Takashi su rostro se volvió pálido.